Oliver Sacks publica un artículo fascinante en el New Yorker (se necesita suscripción) sobre una peculiar ceguera: la incapacidad para reconocer caras. El texto es particularmente interesante porque el neurólogo advierte que se trata de su propio padecimiento. Sacks no confunde a su esposa con un sombrero, pero tiene enorme dificultad para leer caras y ubicarse en el espacio. Si una persona con la que tiene contacto frecuente aparece en un contexto inusual, no sabría quién es. Si cambia la ruta para llegar a su casa, no la reconocería. Chuck Close, artista que se ha dedicado a pintar inmensos retratos (como éste de Phillip Glass), padece también de prosopagnosia.
via blogjesussilvaherzogm.typepad.com