ESCRITOR
Bernardo Atxaga: "Apoyo a los jóvenes escritores como a mí me respaldó Aresti en su día"
Director de la revista de Euskaltzaindia 'Erlea, destaca el nivel de los autores que están en el inicio de su carrera
07.05.11 - 14:13 -
IÑAKI ESTEBAN | BILBAO
Los idiomas de la literatura africana en el cuarto número
El tercer número de ‘Erlea’, la revista de Euskaltzaindia que edita Pamiela, también viajaba a África, más en concreto al Magreb. Ahora, en el cuarto, propone un recorrido intelectual por el África negra, con varias preguntas como punto de partida: ¿Cuál es la lengua de la literatura africana? ¿Sólo la que está escrita en idioma indígena, o también habría que considerar la que se expresa en inglés o francés?
Tras la presentación de Asun Garikano, la revista recoge los artículos del nigeriano Obiajunwa Wali, del keniano Ngugi wa Thiong’o y del activista de la tribu ogoni Ken Saro-Wiwa, ahorcado por el Gobierno militar de Nigeria en 1995. En este número también han escrito sobre África los periodistas y escritores Lander Arbelaitz, Juanjo Olasagarre, Urtzi Urrutikoetxea, Lorenzo Rojo y Koldo Izagirre. Además, se recuerda a Xabier Lete, Jose Arratibel y Jose Ordorika, fallecidos recientemente. También se incluyen escritos de Miren Agur Meabe, Igor Estankona, Jon Casenave y Jabier Muguruza, entre otros autores, como Joxemari Iturralde.
A Bernardo Atxaga le gustan los catálogos de arte, las publicaciones ilustradas, el cómic, el placer del papel y los desafíos intelectuales de las revistas literarias. Uno de sus primeros proyectos como escritor fue precisamente la publicación de ‘Pott’, una revista con más pinta de fanzine que de publicación seria, hecha entre unos amigos conspiradores y hoy parte de la historia de la literatura vasca.
Ahora, el autor vasco es el director de ‘Erlea’, editada por Euskaltzaindia. Su último número, el cuarto, está dedicado a África, un continente en el que situó su última novela, ‘Siete casas en Francia’. Atxaga lo presentó ayer en Bilbao. Un día antes había recibido el premio Carlton-Argital del Gremio de Editores de Euskadi.
– Sin las revistas nada habría sido igual en la literatura moderna.
– Los cafés han sido muy importantes en la vida literaria. Los debates en los salones de las marquesas del siglo XVIII se trasladaron a esos espacios abiertos, donde los poetas, novelistas e intelectuales hacían sus tertulias: la mejor escuela de formación. Y para mantener a esos grupos unidos, con su amistad y sus posiciones, se inventaron las revistas.
– ‘Pott’ tuvo seis números, fue una revista artesanal y sin embargo ha tenido una influencia tremenda.
– Aquellos papelajos nos pusieron en marcha. Y todos los que estuvimos allí –Manu Ertzila, Joxemari Iturralde, Jon Juaristi, Ruper Ordorika y Joseba Sarrionandia– hemos seguido en el oficio. Claro que las revistas ya no pueden ser un cajón de sastre en el que metes todo lo que te va llegando. Eso podía entenderse en tiempos de precariedad. Ahora, no.
– En ‘Erlea’ ejerce de director y entre las firmas aparecen los jóvenes y los más consolidados.
– Desde los tiempos de ‘Pott’ han pasado ya más de treinta años. Éramos un grupo cerrado, con unas ideas muy fuertes sobre casi todo. Ahora me toca abrir la puerta y ver qué sorpresas me llevo.
– ¿Buenas o malas?
– Ayer (el jueves) estuve con Miren Agur Meabe y le felicité por el texto que publicamos en este número de ‘Erlea’. Suelo pedir a los autores que escriban sobre lo que hay detrás de uno de sus poemas, y en este caso es una estancia en el hospital con una mujer brasileña como compañera de habitación. Me gusta lo que están haciendo los escritores de generaciones más jóvenes que la mía.
El recuerdo de Eguillor
– ¿Siente que ellos le ven como una figura paterna o referencial?
– No lo sé. Supongo que para ellos será una sorpresa que les pida cosas para publicar. Y también un reconocimiento que les llegue el encargo de alguien como yo, que lleva cerca de cuatro décadas en el oficio. Siempre les escribo un comentario a lo que me han mandado, y en ese sentido les trato con mucho respeto. Apoyo a los jóvenes como a mí me respaldó Aresti en su día. Fue el primero en pedirme textos, en decirme qué quería, en darme ánimos.
– Un acto de generosidad.
– O de simpatía, al menos por mi parte. Sé lo que es empezar como escritor, sé lo que es que te lean en esa etapa... Le dejé a un amigo una de las primeras cosas que había escrito a máquina. Al cabo de un mes no me decía nada, y ya casi lo había olvidado cuando fui a su casa y vi los papeles doblados debajo de una aceitera. Empapaban bien, aunque no es el destino que yo había pensado para ellos. Aquella imagen no se me olvidará en la vida.
– Este número de ‘Erlea’ está dedicado a África.
– Se está produciendo a nivel mundial un debate muy interesante entre lengua, literatura, colonialismo y poscolonialismo. En este número publicamos en euskera los tres textos fundamentales en este campo, de Thiong’o, que estuvo a punto de ganar el Nobel, Wali y Tutuola. Uno dice que los escritores africanos deben escribir en su idioma. Pero otros le contestan que las grandes lenguas del continente están oprimiendo a las minoritarias, tanto o más que el inglés. Y quienes defienden esta última postura a favor del inglés son los más radicales, los más activistas. Claro, todo esto tiene mucha importancia en África y resonancias en otros muchos sitios. También en Euskadi, cómo no.
– Sorprende la cantidad de vascos exploradores o viajeros que salen en la revista, más allá de Iradier.
– He contado con los que más me han llamado la atención: Lander Arbelaitz, un joven fotógrafo, Juanjo Olasagarre, Lorenzo Rojo, un vitoriano que salió hace unos años para recorrer el mundo en bici y aún no ha vuelto, y Josu Iztueta, que se volvió insomne en uno de sus frecuentes viajes a Kenia, cuando se le estropeó el coche en mitad del desierto. Uno de los expedicionarios le dijo que había que seguir la perpendicular del horizonte. ¿Pero cómo vas a hacer eso si en el desierto estás rodeado de horizonte por todos los lados?
– La revista, de momento, en papel.
– Si te compras una cocina, que sea la más novedosa, pero en temas de cultura yo recomendaría ser un poco tradicional. Me gusta el papel, incluso en su imperfección. Me gusta ver si los colores han salido bien o con los tonos altos o bajos. Todo eso le da vida, como las ilustraciones. En el futuro seguramente estaremos en la Red, y ello nos permitirá añadir un apéndice con los textos traducidos al castellano. Pero de momento está bien como está.
– Con mucha ilustración. ¿Se acuerda de su amigo Juan Carlos Eguillor?
– Cuando me enteré de su muerte me llevé un golpe tremendo. No me lo esperaba, ni he conocido a nadie tan moderno, tan generoso, tan lúcido y que haya
ENTREVISTA A BERNARDO ATXAGA
"Me alegra lo de Bildu, porque es bueno caminar hacia el aburrimiento democrático"
Atxaga se duele de lo «desgarrador» que ha sido hacer política en Euskadi hasta ahora y detecta una gran fatiga en este campo
07.05.11 - 14:14 -
IÑAKI ESTEBAN |
¿Con qué ánimo afronta estas elecciones?
– Agradezco que sean locales, de tono menor, porque las de mayor empaque me resultan muy difíciles de soportar en todos los sitios, aquí y allá. Hay un componente que en el futuro va resultar fundamental: la fatiga. Esta fatiga no es circunstancial, sino estructural, puro desgaste, como la viga que lleva muchos años y empieza a mostrar síntomas de que ya no sostiene el techo como debería.
– ¿Qué le ha parecido la sentencia sobre Bildu?
– Me he alegrado mucho, porque todo lo que vaya hacia la normalidad y el aburrimiento democrático es muy positivo. Cuando la normalización sea ya un hecho, empezará a producirse una apertura hacia otros temas distintos a los de siempre, a los que producen esa fatiga. También se liberarán las mentes y los corazones, y se rebajará el tono dramático de la política, porque ya está bien. ¿De qué se puede hablar ahora? De unos temas muy concretos. Pero no, por ejemplo, de la porquería. ¿Por qué hay tanta porquería sonora, ambiental? ¿Por qué me la encuentro por la calle sin que a nadie le parezca importante? Da la sensación de que no tenemos un concepto de lo que es la vida en común.
– ¿Se ve el final?
– Sí, se ve, pero me gustaría que me cogiese sin bastón, que lo pueda disfrutar unos cuantos años. Según Cassirer, el tema fundamental de ‘La República’ de Platón es la educación, la relación indisociable entre la virtud individual y la social y civil. La política ha sido en este país muy violenta y desgarradora, eso se ha notado en el día a día y en cada persona. La normalidad también se notará en cada uno. Si llega el final, nos esperan tiempos de bonanza, psicológicamente más alegres.
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20110507/local/alegra-bildu-porque-bueno-201105071414.html