MAYORES
Soy un hombre venerable.
Soy una mujer venerable.
El tiempo es nuestro aliado
aunque su frío clave los huesos;
es la espada de doble filo
sobre la que caminamos
con una piedra de dolor
apretando el pecho.
Poseemos la sabiduría
pero estamos por decreto
condenados al silencio.
Somos los mayores, los abuelos
los que hicimos esta Patria
cada lugar, cada ciudad
tiene nuestro sudor
nuestras risas, nuestras manos
nuestros amores, nuestros miedos
nuestro música, nuestro valor.
Y aquí estamos de pie
con los años a cuestas
y toda la vida en las venas
luchando contra el olvido,
la soledad y el exilio.
Por el pan que amasamos
por los campos sembrados,
los hijos paridos
las escarchas sufridas,
las paredes que levantamos
las guerras, las lágrimas
los enfermos que sanamos
los sueños, los ideales;
por lo mares surcados
la madera transformada
la gema y el metal pulidos
los peces multiplicados;
por toda esa vida que somos
por toda esa vida que dimos
de pie estamos
ante vuestra memoria, hijos.
Somos un hombre y una mujer
venerables :
la puerta del consejo
en los pueblos antiguos,
el regazo tibio, los cuentos
para el sueño de los niños,
el recuerdo de las luchas
la alegría de nuestros cantos
la bendita experiencia
eso somos los mayores, los abuelos
y queremos, por si acaso, recordarles
que los hombres que no respetan
a sus ancianos como venerables
es como si mataran bajo tierra
las raíces más profundas de sus árboles.
MARIA ECHAVE.-
Coronel Moldes- Córdoba - Argentina