Investigan la desaparición de más de 170 piezas de la colección
LOS JUZGADOS DE GETXO Y AZPEITIA, QUE TAMBIÉN SE OCUPÓ DEL REPARTO DEL LEGADO, TRABAJAN EN EL CASO
R. P. - Sábado, 20 de Agosto de 2011 - Actualizado a las 05:49h
ZUMAIA. Un equipo de expertos de la Fundación Zuloaga realiza, desde hace un lustro, antes incluso de que la fundación se configurase de forma oficial, una "exhaustiva" investigación sobre la colección de la saga de los Zuloaga, inspeccionando sus orígenes y rastreando el paradero de las obras que han desaparecido.
"Se trata de un conjunto de obras que comenzó a reunirse en el primer tercio del siglo XIX", con las adquisiciones de Eusebio (Zuloaga, 1808-1898), el abuelo del pintor, que fue ampliada y diversificada territorialmente por Plácido (1834-1910), el padre, y que Ignacio (1870-1945) continuó aumentando -a él pertenecen la mayoría de las adquisiciones- hasta mediados del siglo XX, relata el presidente de la fundación, Ignacio Suárez-Zuloaga.
Hasta ahora, se ha detectado que "faltan más de 170 piezas", "fundamentalmente" dibujos y óleos de pequeño formato, y "la colección de joyas más importante del mundo", firmada por el escultor y ceramista Paco Durrio, amigo íntimo de Gaugin y Picasso.
Desde hace cuatro años, los juzgados de Getxo y Azpeitia -este último se ha ocupado también del reparto del legado de Ignacio Zuloaga-, indagan en las desapariciones de fondos del museo y del archivo. "Algo lentísimo, pero vamos acabando", suspira el presidente de la fundación.
"Algunas las hemos localizado en casas de subastas y las hemos tenido que comprar siendo nuestras; en unos casos se ha dictado sentencia y otros está en aún en proceso judicial por lo que no es conveniente hablar del tema", expresan con cautela los herederos del pintor.
UN LIBRO "APASIONANTE" ¿Se trata de sustracciones? "Estamos clarificándolo, porque ante la ausencia de inventario, de registro de fondos y ante las cuatro valoraciones incompletas que ha habido (por parte de las casas de subastas de gran renombre internacional Sotheby's y Christie's), hemos tenido que emplear todos los medios de identificación posibles", explica el responsable de la fundación.
Eso incluye la revisión de "todas las fuentes documentales, libros, folletos y artículos de prensa, y el rastreo de todas las compras desde el siglo XIX".
Además, algunas piezas de la colección han sido regaladas cuando han ocurrido catástrofes como, recuerda Suárez-Zuloaga, las inundaciones de los años 50 en Valencia o la propia Guerra Civil, y otras se destinaron a subastas con propósitos benéficos.
En cualquier caso, la fundación no solo investiga "por el asunto de que falten cosas, que para eso está en el juzgado", sino que su exploración, a través de una especie de "auditoría forense", de cómo se formó la colección de la familia Zuloaga, qué obras han ido vendiéndose y cuáles son las que faltan, se acabará plasmando en un libro.
"Es una historia apasionante, que publicaremos en cuanto finalice el proceso de reparto", promete Suárez-Zuloaga.




