VALENCIA. El arriesgado pero eventualmente exitoso proyecto de llevar por primera vez a España los catorce lienzos realizados por Joaquín Sorolla para la Hispanic Society of America, ha sido reconocido con la Medalla Sorolla de esta institución, que ayer recogió en Nueva York el presidente de Bancaja, José Luis Olivas.
Durante la Gala Anual que celebra la Hispanic Society cada otoño se ensalzó la contribución de Olivas al fomento y la conservación de la cultura y el arte español mediante su iniciativa e interés de restaurar los murales que componen «Visión de España» y convertirlos, gracias a su itinerancia, en la exposición temporal más vista de la historia de este país.
Casi 750.000 visitantes
Por el momento -y a falta de sumar los visitantes que reciba esta muestra en el Museo de Bellas Artes de Bilbao y Barcelona, El Prado en Madrid y de nuevo el Centro Bancaixa de Valencia-, las representaciones costumbristas que pintó Sorolla entre 1912 y 1919 han sido contempladas por la friolera de 746.300 personas.
En Valencia, ciudad natal del pintor, la exposición fue visitada por 452.800 personas; posteriormente la obra se expuso en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, donde fue contemplada por 132.280 personas, y hace unos días que finalizó la muestra en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, con un total de 161.220.
A partir del 13 de octubre se podrá contemplar en el Museo de Bellas Artes de Bilbao para después ir a Barcelona y Madrid. Para su itinerancia por España, los cuadros viajan sin desmontar de sus bastidores, en cajas específicas, y los más grandes son trasladados en un camión fabricado expresamente para este fin. Se trata del camión más alto interiormente de Europa, con una altura de 3, 73 metros de altura interior y cuatro metros exterior.
Los lienzos que el hispanista norteamericano Archer Milton Huntington realizó al pintor valenciano en 1911 para decorar las paredes de la biblioteca de la Hispanic Society partieron en 1926 hacia Estados Unidos sin exhibirse antes en el Museo del Prado, como era expreso deseo de Sorolla y del propio Rey Alfonso XIII. El maestro luminista, que comprometió sus últimas fuerzas en la ejecución de este titánico encargo, murió antes de la inauguración.




