ARTE COLGANTE
por Íñigo de la Quadra-Salcedo
A las 9:25 de la mañana la expedición Ruta Quetzal BBVA realiza el primer desembarco del buque castilla de esta edición. Lo hace en el muelle de cruceros de Getxo y lo hace feliz, contento y cantando su “Moza de Ruta Quetzal”. No les faltan motivos para ello, quizá sería mejor decir que tienen todos los motivos para ello. Como reconoce la expedicionaria de Madrid Irene, del grupo 1, “no se puede pedir más, estamos en el paraíso”. Ayer al llegar el comandante Díaz del Río les anunció que además de ducharse y dormir en una cama y sobre un colchón con almohada, tendrían la oportunidad de lavar su ropa.
De la noche a la mañana los ruteros han pasado a tener duchas con agua caliente, comida rica y en abundancia, camas y ropa limpia. Algunas, como Marina la malagueña, ha agradecido que además de lo anterior haya encontrado pequeños detalles como un espejo. No entiendo muy bien qué había en los cuartos de baño que han visitado hasta ahora, pero cuando lo dice es porque es verdad. En la Ruta los que gozamos de las facilidades del mundo moderno no echamos de menos cosas como un espejo entre otras cosas porque lo tenemos, pero habría que vernos a los adultos con las privaciones a las que sometemos a nuestros chicos y chicas. Sea como fuere y para el disfrute de ellos, estas comodidades impropias de un rutero les acompañarán durante las próximas ocho jornadas hasta que la expedición llegue a Lisboa y abandonemos a la Armada. Ocho largos días a los que únicamente habrá que restar el día y medio de marcha por los picos de Europa y la noche en el campamento en Cangas de Onís. Pero el relax está servido y para esa ocasión bastará con preparar la “mochila de ataque” con cuatro cosas.
Pero bueno, no viajemos hasta Asturias sin antes contarles los tres puntos cardinales que han vertebrado nuestra jornada bilbaína. Camino de la primera parada cultural del día he tenido un par de minutos de conversación con Juancho, el monitor del 11. Él y su compañero y amigo Joan, monitor del 12, han sido los artífices de uno de los momentos más brillantes y divertidos de la Ruta al aprovechar la espera del desembarque en la cubierta exterior, para coreografiar un duelo de talentos, memoria y coordinación digno de un buen musical en Broadway. No les desvelaré su contenido ya que para ello tienen un vídeo que recoge el momento íntegramente, pero sí comparto con ustedes que ambos monitores son amigos desde hace casi 10 años. “Nos conocimos en la carrera – comenta Juancho – y cuando le vi dije pensé: este tío es idiota, me va a caer bien… ¡Y no me equivoqué!”. Los que tenemos la suerte de conocer a ambos detectamos rápidamente que entre ellos hay un feeling especial, se llevan de perlas con todos los ruteros y nunca pierden el sentido del humor. No hace falta ser muy listo para saber que ambos obtendrán una valoración muy positiva en la encuesta que realizarán los ruteros al finalizar la etapa española.
Curiosamente hoy los dos tienen su día libre, “cada día podemos librar dos monitores – me explica Juancho – y cuando nos lo dijeron pensamos que qué mejor sitio para tomar pinchos y cerveza que Bilbao… ¡y aquí estanos!
Por delante tienen 24 horas para descansar, aunque es muy probable que regresen a dormir al barco esta noche. Hoy porque no están, pero promete someter a ambos monitores a mi personaje del día haciendo uno de los dos. Ya verán.
Volviendo a Bilbao, la primera parada ha sido el Puente Colgante que une los municipios de Portugalete y Getxo. La visita al puente-transbordador más antiguo del mundo y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ha estado precedida por el recibimiento a la expedición, por parte del alcalde de Portugalete, Mikel Torres; la directora de Turismo del Gobierno Vasco, Isabel Muela; y el director de Relaciones Institucionales del Puente Colgante, José Antonio Dolara. Lamentablemente, como me comenta éste último, nuestra visita a Bilbao coincide con una semana en la que el Puente ha sido cerrado tras más de sesenta años de funcionamiento ininterrumpido. Al parecer, se están ejecutando algunas reparaciones y se ha aprovechado para volver a pintarlo en el color “vena roja Somorrostro”, en alusión al hematites, mineral que se extraía de las minas de dicho lugar.
Del puente salto al interesantísimo Museo de la Industria Rialia, en el que ya se encuentra un grupo de expedicionarios. La Ría de Bilbao fue la gran aportación de Vizcaya al proceso de industrialización. Este museo anclado en Portugalete, se define como un centro histórico-artístico que pretende recuperar y difundir los vestigios del pasado industrial bilbaíno. Durante la visita que realizan nuestros muchachos, éstos se codean con la historia de la siderurgia plasmada en los objetos y cuadros que cuelgan de sus paredes.
Pero no será hasta después del almuerzo que lleguen al museo que ha marcado a la ciudad de Bilbao convirtiéndola en referencia artística y cultural de primer orden mundial: el Museo Guggenheim. Nada más llegar y aprovechando la poca luz que arroja sobre nosotros este día nublado y gris, organizamos la foto de grupo de la expedición. Ahora nos acompaña nuestro personaje del día y concejal de Juventud y Deporte de Bilbao, Sabin Anurita y Juan Ramón Allué, director de zona de BBVA en Bilbao. La anécdota del momento la pone Miguel de la Quadra-Salcedo que recuerda a los expedicionarios la importancia del titanio que recubre las cubiertas exteriores del emblemático edificio. “Hace unos años me lancé desde un helicóptero a quince metros de altura y me rompí la cadera. La que llevo desde entonces es de titanio y funciona perfectamente”. Para coordinar la labor de los que llevamos cámaras nos acompaña la encantadora Eneritz, asistente de atención al público del museo. Una vez más las reglas del museo prohíben la grabación de imágenes en determinadas salas y espacios y es ella quien nos indica donde podemos grabar y tomar fotos y donde no.
Tras el Guggenheim los expedicionarios se pasean por el casco antiguo de la capital vizcaína y regresamos al buque en donde me topo con los padres de Helena con los que charlo brevemente. ¡Otra familia rutera que nos sigue!
Ha sido un día muy completo y estamos agotados. Ojalá que la diana de mañana no me despierte a las 6:30 a.m. y si lo vuelve a hacer, que tenga tiempo para recobrar el sueño. Dos días como el de hoy y me duermo de pie...
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