
Beatriz Celaya, escritora, periodista e introductora en Vizcaya de la literatura por encargo, a la que se dedica, ha descrito más de un siglo de la historia algorteña a través del Casino, el núcleo de la vida social del pueblo desde su creación y hasta después de la postguerra. Celaya recorre en su libro cómo vivió el centro las diferentes etapas históricas. Para Celaya, el Casino, no sólo fue un centro de ocio, sino que sirvió para olvidar las penurias de la guerra y, a los hombres y mujeres de la época, para relacionarse.
-¿Quién le encargó el libro?
-El anterior presidente del Casino, con motivo de su 130 aniversario. Pero me pareció una historia muy interesante y quise enfocarlo de otra forma. Me interesaba situar el Casino en un contexto social y político: entrelazar su historia con la de Algorta. Hablé con el Ayuntamiento y enseguida lo vieron. El propio Casino me dejó las actas, y me entrevisté con cerca de 15 personas que me fueron contando anécdotas.
-¿Por qué es un símbolo el Casino algorteño?
-Porque no sólo lleva allí más de 130 años, sino que muchos de los vecinos de Algorta han sido socios y lo siguen siendo y, aunque no lo hayan sido, el Casino ha sido importante para ellos. En épocas como la postguerra era muy difícil reunirse o relacionarse. El Casino era privado, pero organizaba fiestas abiertas y muchas de las parejas que se formaron se conocieron allí. Se convirtió en el lugar de ocio por excelencia de la sociedad algorteña.
-¿Como se vivió la República en Algorta?
-¿A qué se dedicaban aquellos algorteños?
-Muchos eran comerciantes y encargados, directivos u oficinistas en las fábricas de la margen izquierda, y también había mucho marino y mucho pescador. En Algorta la postguerra se vivió mejor. Las mujeres y los niños bajaban a las playas y cogían mejillones, había mucho estraperlo.
Lugar de 'relax'
-¿Cuál fue el impacto de la Guerra Civil en el Casino?
-En las actas no se habla de nada, reina un silencio absoluto que es muy elocuente. Las actas durante esos 3 años son sólo listados y listados, páginas y páginas de personas que se dan de baja, aunque no se especifica por qué. Se quedan unas 100 personas de los 900 socios que había antes de la Guerra. No sabes si se dan de baja por voluntad, o por que se han exiliado, o porque les han matado. Y es un poco impactante. Antes de la Guerra Civil se cierra el Batzoki y 15 personas quieren ingresar en el Casino, pero no les dejan entrar. Hasta entonces no le habían negado a nadie la entrada, pero creían que esas 15 personas iban a convertir el Casino en un centro político. Querían mantenerse al margen, porque hay una especie de ley no escrita en la que se prohíbe hablar de política en su interior, porque era un lugar para el 'relax'. La gente quería olvidar.
-¿Qué actividades se desarrollaban?
-Las cenas y las verbenas eran muy populares. Los socios leían los periódicos, jugaban al billar y a las cartas. Hubo un presidente que quiso culturizar el recinto y organizaba exposiciones y conferencias, pero tampoco tuvieron mucho éxito porque los socios iban a relajarse.
-¿Cuál ha sido su época dorada?
-Cuando empezó. En 1877 se reúnen un grupo de indianos algorteños y se dan cuenta de que Algorta tiene mucho que ofrecer al veraneante y deciden construirlo para que tengan un sitio de reunión y no se vayan. Algorta tenía entonces sobre 1.000 habitantes. Era un pueblo bastante pequeño de gente de clase media, trabajadora... En su momento más álgido tuvo 700 socios, hoy tendrá unos 200.
-¿Qué quería aportar al pueblo?
-Pretendía crear un sitio de ocio para que los algorteños y los veraneantes no se fueran a otros pueblos en verano. Quería ofrecerles un centro de reunión donde bailar, divertirse... En esa época era muy difícil coincidir para los hombres y mujeres. Recorrían la Avenida Basagoiti de arriba a abajo, los hombres por un lado y las mujeres por otro. No podían pararse a conversar porque estaba muy mal visto. Para los hombres el Casino supuso la única oportunidad de poder relacionarse con mujeres. Ahora esos matrimonios que se conocieron en el Casino tienen entre 70 y 80 años.
-¿Cuándo se abrió el Casino a las mujeres?
-Hasta 1991 no se admite que las mujeres se hagan socias. Como mujer o viuda podías entrar en calidad de mujer o hija de socio. Y se dieron cuenta de que como las mujeres vivimos más, el Casino estaba lleno de viudas que no pagaban la cuota de socio. Por eso deciden que la mujer puede hacerse socia y empiezan a cobrar las cuotas.
-¿Cuándo comenzó a decaer como centro de ocio?
-Pasada la postguerra. Y, sobre todo, a partir de los años 70, cuando comienzan a surgir otras formas de ocio, una mayor oferta deportiva, y alternativas de otros centros de ocio municipales.

